Los niños necesitan normas y limites. Cuando no los tienen están muy perdidos, no saben que es lo que tienen que hacer, que es lo que se espera de ellos y tampoco saben que camino deben elegir. Por eso es fundamental ponerlo acorde a su edad y capacidad. Os digo 8 consejos para que poner límites en casa no sea un drama:

  1. Poner los límites pronto para que lo interioricen antes, es decir, si coge una botella de cristal y no queremos que las coja se la quitaremos a la primera y no a la segunda, ni a la tercera.
  2. Anticiparos. Poner el límite antes de que suceda. Por ejemplo si veis que vuestro hijo va a estirar del pelo a su hermana, decidle no quiero que le tires del pelo. Poner los limites antes cortamos la mala conducta de raíz.
  3. Los límites se deben de poner siempre. Imaginaos que no le dejáis coger una botella de cristal, pero otro día sí, y al siguiente no, etc.…Ser inconsistentes en los limites hacen que las conductas ganen fuerza.
  4. Ser consistentes. Si mama pone una norma papa debe de cumplirla o viceversa. El niño va a coger una galleta y mama le había dicho que no y seguidamente papa se la da, dicho límite se rompe con facilidad, la galleta en si no tiene importancia pero puede ocurrir con el bote de lejía, a la hora de cruzar un paso de peatones, etc.…
  5. Tened confianza y contundencia. Si sabes que es algo positivo o negativo lo normal es que se lo digas con tranquilidad y seguridad. no quieres que cruce solo de la mano, no tener respeto a los papas o hermanos,
  6. Poner el límite con tranquilidad y serenidad. Sin gritar y sin perder los nervios. El cerebro del niño aprende mejor sin gritos ni amenazas. Explicadle el limite sin gritar con la mayor serenidad posible.
  7. No tengáis dudas a la hora de poner el límite. Te acuerdas cuando tu hijo era bebe y se acercaba al mueble de los productos de limpieza con lejías y te pones a titubear. El niño necesita ser dirigido en algunas momentos y la mejor manera para ello es que el capitán del barco sea un capitán seguro y que tenga claro cuál es el rumbo.
  8. Poner los límites con respeto y cariño. Con actitud clara, segura y firme. El niño aprenderá el limite a la perfección.

Las normas y los limites no anularan la personalidad del niño, sino que le ayudaran a moldear su temperamento y conseguir el autocontrol necesario para vivir con éxito en la exigente sociedad de hoy. Los niños sin normas y limites son inconformistas y muy infelices en el futuro. Los niños tienen que aprender a ganarse las cosas.

Y por último recordad una frase del juez Calatayud: "Si los padres nos hacemos amigos de nuestros hijos, se quedan huérfanos"

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